Del COE intervenido a Jefferson Pérez. Carlos Manzur, secretario general del Comité Olímpico Ecuatoriano, explica quién decide en el deporte de su país y por qué arrastra dos sistemas deportivos que compiten desde hace un siglo.

Hace un mes, el Comité Olímpico Ecuatoriano estaba intervenido y el país corría el riesgo de competir sin bandera en Lima 2027 y Los Ángeles 2028. Carlos Manzur, su nuevo secretario general, cuenta cómo se salió de ese pozo. Y explica por qué, para él, el verdadero problema del deporte ecuatoriano no es de este año: viene de hace un siglo.
La carpa es blanca y los paneles, grises. Carlos Manzur se sienta con la campera azul cerrada hasta el cuello, la acreditación de Santa Fe 2026 colgando sobre el pecho y los anteojos apoyados en la mesa, al lado del celular. Afuera, en Rosario, siguen los XIII Juegos Suramericanos. Adentro, el secretario general del Comité Olímpico Ecuatoriano tiene una historia larga para contar y avisa, antes de empezar, que la va a hacer corta.
No lo consigue, y está bien que no lo consiga. Lo que cuenta es la historia de un comité que estuvo a punto de perder el reconocimiento internacional, de un Estado que paga casi todo y por eso decide casi todo, y de un país que, sin que nadie lo planeara, armó dos sistemas deportivos que compiten entre sí desde los años veinte.
Entrevista completa · Rosario, septiembre de 2026
Le preguntamos por la relación entre el Estado y el Comité Olímpico, que es la pregunta de manual para conocer un sistema deportivo. En Ecuador, este año, la respuesta tiene fechas, abogados y cartas desde Lausana. “Ecuador atravesó aguas turbulentas en el último año”, arranca Manzur, “después de la elección que se realizó para renovar el Comité Olímpico Ecuatoriano”.
Las elecciones fueron el 5 de mayo de 2025. “Ganó la lista encabezada por Jorge Delgado Panchana, un exnadador de nuestro recorrido, cuarto en Múnich”, recuerda. Múnich, de paso, es la ciudad donde el COI reconoció al comité ecuatoriano en 1959. Y ahí empezó el problema: “El gobierno, para no hacer larga la historia, rechazó el registro de esa directiva, porque sostenía que tanto el presidente como el secretario general, que habían sido reelegidos, no podían serlo”.
La discusión era casi de gramática. Delgado y su secretario ya habían integrado el directorio anterior, aunque en otros cargos. “El gobierno, por una interpretación del procurador, consideraba que ser miembro del directorio era el cargo, no ser presidente”, explica Manzur. Y enseguida marca la distancia justa, la de alguien que hoy tiene que sentarse a negociar con ese mismo gobierno: “¿Se puede estar de acuerdo o no con esa interpretación? El hecho es que el gobierno no registró el nombramiento”.
Lo que siguió fue un desgaste lento. “Esa lucha fue minando la relación entre el gobierno y el movimiento olímpico: algunas federaciones a favor del gobierno, otras federaciones con el Comité Olímpico”. Las fuentes oficiales permiten ponerle calendario a ese “minando”. El mandato anterior venció en diciembre de 2025 y, para el Ministerio, el comité quedó sin directorio legal. El 15 de junio de 2026 el Ministerio de Educación, Deporte y Cultura lo intervino y nombró a una administradora temporal, Noelia Caicedo, según Primicias.
Dos días después llegó la respuesta. El COI y Panam Sports le escribieron a la ministra Gilda Alcívar que la medida era una “clara injerencia” y mencionaron la Regla 27.9 de la Carta Olímpica, la que habilita a suspender a un comité nacional, según El Comercio. Traducido: los atletas ecuatorianos podían terminar compitiendo en Lima 2027 y Los Ángeles 2028 bajo bandera olímpica, y sus medallas no se contarían para Ecuador.
Manzur lo resume sin dramatismo: “Se hicieron conversaciones y negociaciones largas, y ese impasse terminó con la renuncia voluntaria del presidente y del secretario. Al salir el presidente electo subió quien era su vicepresidente, que es Jefferson Pérez, doble medallista olímpico, una de oro y una de plata. Y con la elección del secretario general, que soy yo”.
| Fecha | Cómo se llegó a la intervención |
|---|---|
| 5 may 2025 | El COE reelige a Jorge Delgado Panchana para 2025-2029. El Estado no registra la directiva. |
| 4 dic 2025 | Vence el mandato anterior. Para el Ministerio, el comité queda sin directorio legal. |
| 15 jun 2026 | El Ministerio de Educación, Deporte y Cultura interviene el COE. |
| 17 jun 2026 | El COI y Panam Sports hablan de "clara injerencia" y advierten con la Regla 27.9. |
| 31 jul 2026 | Renuncia Delgado. Asumen Jefferson Pérez como presidente y Carlos Manzur como secretario general. |
Fuente: Primicias, El Comercio y Expreso
Todo eso pasó, dice, “hace un mes”. Y desde entonces, “las cosas han fluido con rapidez”. Lo primero que destrabó la nueva directiva fue, justamente, el viaje a Rosario: “Eso nos permitió poder venir a participar en los Juegos. Se requería mucho dinero, que era financiado por el Estado básicamente, y en este mes pudimos regularizar las cosas”.
Esa frase, “financiado por el Estado básicamente”, es la llave de todo lo demás. Cuando le preguntamos si la pelea dirigencial había llegado hasta los atletas, Manzur describe un sistema en el que la plata casi no pasa por el comité: “En el sistema ecuatoriano, la alta competencia es financiada por el Estado, más allá de los aportes que puedan tener programas particulares de Panam Sports o de Solidaridad Olímpica. La gran cantidad de recursos vienen del Estado, y esos recursos son asignados anualmente con una planificación y con un seguimiento importante”.
Por eso, dice, el golpe fue más anímico que económico: “No puedo decir que no haya sufrido la parte emocional, la parte de estabilidad, pero en líneas generales eso siguió funcionando. Era más bien un problema dirigencial”.
Los números del Estado lo confirman. En febrero, el presidente Daniel Noboa anunció un aumento del 25% para el deporte: 51,7 millones de dólares en 2026, de los cuales 41,8 millones van al deporte formativo y 7,4 millones al alto rendimiento, según El Universo. Para Santa Fe, el Ministerio puso unos 870.000 dólares en preparación, logística y pasajes. Esa plata la anunció el 30 de julio, con el comité todavía intervenido.
La pregunta siguiente fue si, en la etapa anterior, el reparto dependía de quién estaba de cada lado. Manzur aclara que llegó hace poco y que viene de otro mundo: es vicepresidente de la Federación Ecuatoriana de Fútbol, “y el fútbol es un mundo aparte”. Pero la respuesta de fondo no necesita nombres propios.
“Al ser el gobierno el que tiene el punto final en escoger qué considera de alta competencia y cuánto entrega, el gobierno tiene ese peso específico, y es mayor que el del Comité Olímpico.”
Carlos Manzur · Secretario general del Comité Olímpico Ecuatoriano
“Más que federaciones”, agrega, “es la posición del gobierno frente al Comité Olímpico”. Visto así, la crisis de 2025 y 2026 no fue una rareza. Fue lo que pasa cuando quien paga casi todo decide también quién puede sentarse a dirigir.
Sobre los objetivos rumbo a Lima 2027 y Los Ángeles 2028, Manzur contesta con historia. “Ecuador tiene un buen momento. En el año 96 ganó su primera medalla olímpica, las siguientes las obtuvo en Beijing, y en París obtuvo cinco, cinco de las diez que tenemos”.
La cuenta es exacta en el total y apurada en el camino, porque entre Beijing y París estuvo Tokio 2020, con tres medallas, dos de oro: Richard Carapaz en ciclismo de ruta y Neisi Dajomes en pesas. Pero la conclusión se sostiene. París fue la mejor cosecha de la historia ecuatoriana: un oro, dos platas y dos bronces. Lo que más destaca Manzur es que ese salto se dio en plena guerra de escritorios: “Inclusive a pesar de que la administración anterior, que no fue reconocida, había tenido sus cercanías con el gobierno, pudo trabajar”.
También le preguntamos si esas medallas habían cambiado algo en la forma de trabajar. Su respuesta es un mapa de dónde tiene Ecuador sus fortalezas. “El gran peso de las medallas nuestras está en el atletismo, y sobre todo en la marcha. Daniel Pintado ganó dos, una en equipo y otra individual, porque compitió con Glenda Morejón, y las dos medallas de Jefferson anteriores eran en marcha. A todas luces es evidente que esa es una de nuestras fuertes”.
Lo otro son las pesas, y en femenino. “Acá hemos venido con tres chicas: dos medallistas olímpicas y una con diploma olímpico. Son deportes a los que les hemos estado metiendo atención y recursos”. En su repaso falta una: la plata de Lucía Yépez en lucha libre, la primera de Ecuador en ese deporte. Las diez medallas del país quedan así: cuatro en marcha, cuatro en pesas, una en ciclismo y una en lucha, según Primicias.
10
medallas olímpicas en la historia de Ecuador; 5 llegaron en París 2024
51,7
millones de dólares para el deporte en 2026; 7,4 millones van al alto rendimiento
46
federaciones ecuatorianas por deporte; la mitad con conflictos o vacíos legales
60
medallas de Ecuador en Santa Fe 2026 al 24 de septiembre: 14 oros, 20 platas, 26 bronces
Fuente: Primicias, El Universo y El Universo
Santa Fe, mientras tanto, va confirmando la curva. Al 24 de septiembre, con los Juegos terminando, Ecuador sumaba 60 medallas y el séptimo puesto del medallero. Mary Granja ganó los 10.000 metros con récord suramericano, y Carlos Granja se llevó el oro en escalada y el pasaje a Lima 2027. “Aspiramos a que, trabajando de la mano con el gobierno, podamos seguir manteniendo esa curva de crecimiento”, dice Manzur. La frase empieza con “de la mano con el gobierno”, y no es casualidad.
Cuando la charla pasa al largo plazo, a cómo se encuentra un atleta en un pueblo de la sierra o en un barrio de la costa, Manzur le baja el precio al rol de su propia institución. “No olvidemos que el trabajo técnico en lo deportivo está en las federaciones: cada una de ellas hace la planificación. Nosotros tratamos de ir asistiéndolos con los recursos a los que tenemos acceso. Algunos en plata, algunos en tecnología, otros en cursos”.
El ejemplo le sale del fútbol, que es lo que mejor conoce. Si Ecuador no llega a los Juegos en fútbol, explica, no es por falta de jugadores: “Son solo dos cupos para toda América, y es un Sub-23 donde los equipos no tienen obligación de prestar a sus jugadores. Los buenos jugadores que tenemos regados hoy por Europa, Moisés Caicedo por ejemplo, no tienen obligación de ser prestados para estos torneos”.
En los demás deportes el problema es otro, y más serio. “Algunos son lo suficientemente desarrollados, como el atletismo y las pesas, para poder tener sus programas de detección de talentos. Otros todavía tienen ese problema, y son esporádicos los grandes talentos que pueden completar su camino hasta la cima”. Dicho de otro modo: en buena parte del mapa deportivo ecuatoriano, un campeón aparece de casualidad.
Para Manzur, ese es el lugar del comité: “Tiene que centrarse en eso, en ser muy asesor. Tiene que tener la virtud de poder acceder a la mayor cantidad de recursos en tecnología y conocimiento para poder transferirlos a las federaciones, que son quienes hacen el trabajo en el campo”.
La última pregunta era la más abierta: si pudiera cambiar una sola cosa del sistema deportivo ecuatoriano, ¿cuál sería? Manzur se toma un segundo, se acomoda y avisa: “Déjame tratar de explicarlo en un solo párrafo”. Es la parte más profunda de la entrevista.
“En Ecuador se desarrollaron dos sistemas deportivos paralelos que compiten. No nacieron al mismo tiempo, pero creo que ese es uno de los principales factores por los cuales el deporte ecuatoriano no ha avanzado más”.
“En Ecuador se desarrollaron dos sistemas deportivos paralelos que compiten.”
Carlos Manzur · Secretario general del Comité Olímpico Ecuatoriano
El primero es el más viejo. “A principios del siglo XX se crearon un pocotón de organizaciones deportivas en el país. Esas organizaciones eran provinciales y manejaban todos los deportes en su provincia, y ellos son los dueños de las instalaciones deportivas”.
Los archivos le dan la razón, con algún año de diferencia. La Federación Deportiva del Guayas se fundó el 25 de julio de 1922. Pichincha, Azuay, Chimborazo, Tungurahua y Los Ríos armaron las suyas en los años siguientes, y en mayo de 1925 todas juntas fundaron la Federación Deportiva Nacional del Ecuador, Fedenador, que por un tiempo fue la dueña hasta del fútbol ante la FIFA. El Comité Olímpico llegó mucho después: se creó en 1948 y el COI lo reconoció en 1959. Hoy cada una de las 24 provincias tiene su federación multideportiva, con sus estadios, sus coliseos y sus piletas.
El segundo sistema nació sin nada de eso. “Cuando nacen las federaciones ecuatorianas por deporte, como parte del sistema internacional que termina en el Comité Olímpico y en los Juegos, nacieron sin los escenarios deportivos”. Unas tienen el cemento. Las otras tienen el pasaporte, es decir, la conexión con el mundo. “El problema de las federaciones provinciales es que tienen todos los escenarios, pero su competencia no es más que local: no están conectadas con el sistema internacional”.
El ejemplo que elige es muy claro: “El Comité Olímpico Internacional, si quería hablar de vóleibol, no podía hablar con 24 federaciones ecuatorianas de vóleibol”. Veinticuatro provincias, veinticuatro interlocutores posibles y ninguno válido para el sistema olímpico.
La Ley del Deporte, Educación Física y Recreación de 2010 no eligió entre los dos. Los ordenó uno al lado del otro: las provinciales, agrupadas en Fedenador, y las federaciones ecuatorianas por deporte, que responden a sus federaciones internacionales y al COE. Los dos sistemas reciben plata del mismo Estado. “Esa dicotomía, a lo largo de los años, sobre todo en los últimos 30, ha significado buenos y malos momentos”, dice Manzur. Y da los casos que más le duelen: “Ni siquiera la Federación Ecuatoriana de Natación o la de béisbol son dueñas de los escenarios donde compiten. El fútbol es otra historia. Pero ni siquiera la Federación de Atletismo tiene escenarios propios”.
Atletismo es el deporte de cuatro de las diez medallas olímpicas del país, y su federación nacional no tiene una pista propia. En julio, además, la mitad de las 46 federaciones nacionales tenía conflictos administrativos o vacíos legales. Un siglo de convivencia forzada dejó eso.
“Eso nos ha atrasado y nos ha obligado a preocuparnos de una lucha intestina que, de solucionarse, nos va a permitir volar.”
Carlos Manzur · Secretario general del Comité Olímpico Ecuatoriano
Ya con la entrevista cerrada, repreguntamos: ¿es posible que eso cambie? Manzur no duda. “Yo confío en que sí, porque creo que ha llegado el momento”. Y pone toda la apuesta en una persona: “La figura de Jefferson es una figura que une, que ilusiona, y con cero recorrido dirigencial. Es decir, no tiene bandos, no tiene enemigos. Así que creo que es la oportunidad”.
Tiene sentido que el hombre elegido para cerrar la grieta sea un marchista. Jefferson Pérez ganó en Atlanta la primera medalla olímpica de Ecuador en un deporte con una regla particular: siempre tiene que haber un pie tocando el suelo, y a quien los jueces ven despegar los dos le sacan tarjeta roja, hasta la descalificación. En la marcha se gana sin volar. Es paciencia y es técnica, un paso detrás del otro durante kilómetros.
Manzur, en cambio, habla de volar. Para que el deporte ecuatoriano despegue, primero va a tener que hacer lo que Pérez hizo toda su carrera: avanzar sin levantar los dos pies a la vez. Los estadios de un lado, la bandera olímpica del otro y el Estado pagando las dos cuentas.
Las citas son del entrevistado, con edición mínima para la lectura. Verificado al 24 de septiembre de 2026.
Política, plata y poder detrás de la cancha. Sin ruido, sin clickbait.