El 7 de julio el Comité Olímpico Internacional levantó de forma provisional la suspensión del Comité Olímpico Ruso y desactivó el régimen de neutralidad que regía…
El 7 de julio el Comité Olímpico Internacional levantó de forma provisional la suspensión del Comité Olímpico Ruso y desactivó el régimen de neutralidad que regía desde 2023. Una semana después, nueve gobiernos de la Unión Europea le pidieron formalmente a la Comisión que le corte el financiamiento comunitario al COI y a las federaciones que hicieron lo mismo. Es la primera vez que un bloque de Estados intenta usar el presupuesto público europeo como palanca contra la cúpula del deporte mundial.
La secuencia importa tanto como las decisiones. El 2 de julio un ataque ruso sobre Ucrania dejó 31 muertos. El 6 de julio, misiles y drones sobre Kiev y Vyshneve mataron a 22 personas más. El 7 de julio, con la capital ucraniana en jornada de duelo, la Comisión Ejecutiva del COI reunida en Lausana decidió reabrirle la puerta a Rusia.
La suspensión del Comité Olímpico Ruso (ROC) databa de octubre de 2023 y tenía una causa concreta: el organismo había incorporado como miembros a los consejos deportivos regionales de Lugansk, Donetsk, Jersón y Zaporiyia, cuatro territorios ucranianos parcialmente ocupados. Eso violaba la Carta Olímpica de manera literal.
El COI explicó que el ROC ya no incluye a esas organizaciones entre sus miembros y que confirmó por escrito que no desarrolla ni desarrollará actividad en esos territorios. El ministro de Juventud y Deportes de Ucrania, Matviy Bidnyi, lo describió de otro modo: para él, Rusia se limitó a borrar la categoría de “consejos regionales” de su estatuto.
La presidenta del COI, Kirsty Coventry, defendió la decisión en conferencia de prensa con el argumento de que todos los atletas deben tener la posibilidad de competir. El texto oficial fue más lejos y sostuvo que la participación no debería quedar limitada por las acciones de los gobiernos, incluida la participación en una guerra.
El levantamiento no es una amnistía total, pero desarma el andamiaje que el propio COI había construido entre 2023 y 2024. Lo que cae es el sistema de verificación individual: el filtro que revisaba caso por caso si un atleta ruso apoyaba la guerra o pertenecía a estructuras militares.
| Dimensión | Régimen 2023-2026 | Desde el 7/7/2026 |
|---|---|---|
| Estatus del ROC | Suspendido desde octubre de 2023 | Suspensión levantada de forma provisional |
| Verificación de neutralidad | Panel individual: sin apoyo a la guerra, sin vínculo militar | Sin efecto: las condiciones recomendadas dejan de aplicarse |
| Deportes de equipo | Vedados; solo atletas individuales neutrales | Habilitados en equipos y clasificatorias a LA 2028 |
| Bandera e himno | Prohibidos | Sin definición: se resolverá “en el momento adecuado” |
| Antidopaje | Controles bajo condiciones especiales de reingreso | Programa RUSADA/ROC delegado a la ITA; controles múltiples previos |
| Rusia como sede y como Estado | Sin eventos del COI ni funcionarios invitados | Se mantiene: ni eventos en Rusia ni funcionarios del gobierno |
Fuente: comunicado del COI del 7/7/2026, Sport Resolutions, Reuters, AP.
Hay un detalle técnico con consecuencias enormes: la orientación del COI no es vinculante para las federaciones internacionales. Cada una decide. Por eso el ministro de Deportes ruso, Mikhail Degtyarev, leyó la decisión como una luz verde dirigida a esas federaciones, no como un punto de llegada.
El 14 de julio, Estonia comunicó que junto a Dinamarca, Finlandia, Letonia, Lituania, Países Bajos, Polonia, Rumania y Suecia le había enviado una propuesta formal a Glenn Micallef, comisario europeo de Equidad Intergeneracional, Juventud, Cultura y Deporte.
El pedido es directo: excluir de Erasmus+ y de otros esquemas de apoyo financiero comunitario a las organizaciones deportivas que reintegran a atletas rusos y bielorrusos. La propuesta menciona al COI, a World Aquatics y a la Federación Internacional de Esgrima (FIE).
El argumento tiene dos patas. La primera es de principios: los firmantes sostienen que el respeto a los derechos humanos y al Estado de derecho están entre los principios que sostienen al deporte internacional y al movimiento olímpico. La segunda es material: los deportistas ucranianos no pueden entrenar en condiciones equivalentes porque están desplazados, sin instalaciones o movilizados.
Los nueve no especificaron cuánto dinero estaría en juego. Ese vacío no es un descuido: es, en buena medida, el corazón del asunto.
Erasmus+ maneja unos 26.200 millones de euros para el período 2021-2027. De ese total, el 83% va a educación y formación, el 10,3% a juventud y apenas el 1,9% a actividades vinculadas al deporte: alrededor de 470 millones de euros en siete años, unos 67 millones anuales repartidos entre miles de proyectos de base en todo el bloque.
Del otro lado, el COI cerró el ciclo 2021-2024 con cerca de 7.700 millones de dólares de ingresos comerciales entre derechos de televisión y el programa TOP de patrocinio global, dentro de un ciclo cuyos ingresos totales el propio informe anual eleva por encima de los 12.000 millones. Redistribuyó cerca de tres cuartas partes y terminó con unos 4.900 millones de dólares en reservas.
Para dimensionar mejor la asimetría: solo en 2024, el COI le transfirió 437 millones de dólares a su propia productora, Olympic Broadcasting Services; 20,4 millones a la Agencia Mundial Antidopaje; y 9,1 millones al Tribunal de Arbitraje Deportivo. Cualquiera de esas partidas anuales se acerca o supera al presupuesto anual completo del capítulo deportivo de Erasmus+.
Entonces, ¿por qué importa? Porque el dinero europeo no financia al COI: financia el ecosistema que rodea al COI. Federaciones nacionales, redes de clubes, programas de inclusión, proyectos antidopaje, campañas contra el amaño. Cortar ese flujo no desfinancia Lausana: rompe la relación de trabajo entre el movimiento olímpico y los Estados que aportan la infraestructura pública donde ese movimiento recluta a sus atletas.
Hay un segundo factor de contexto. Según el análisis de las cuentas de 2025 presentadas en la Sesión de Milán, difundido por el periodista Duncan Mackay, el programa TOP retrocedió con fuerza tras la salida de tres patrocinadores japoneses. La comisión de trabajo comercial “Fit for the Future” de Coventry ya tenía ese problema sobre la mesa antes de que llegara la carta europea.
La decisión del 7 de julio no abrió el proceso: lo coronó. La reintegración venía avanzando por fuera del COI, deporte por deporte, desde 2023.
| Organismo | Momento | Qué habilitó |
|---|---|---|
| Comité Paralímpico Internacional | Septiembre 2025 | Banderas rusa y bielorrusa en los Paralímpicos de Milán-Cortina 2026 |
| FIE (esgrima) | 2023-2026 | Reemplazó la verificación independiente por autodeclaraciones; en enero de 2026 le sacó a Estonia la sede del Europeo por negar visas |
| World Aquatics | 13 de abril de 2026 | Uniformes, banderas e himnos para atletas rusos y bielorrusos, con cuatro controles antidopaje previos |
| COI (Bielorrusia) | Mayo 2026 | Levantó las restricciones sobre los atletas bielorrusos |
| FIFA | Julio 2026 | Anunció que analizará la decisión del COI antes de definir qué hace con la exclusión rusa |
Fuente: comunicados oficiales, AP, Reuters, Al Jazeera, Sport Resolutions.
El caso de la esgrima explica por qué esto es política y no deporte. La FIE quedó marcada por la presidencia y el financiamiento de Alisher Usmanov, y su viraje hacia las autodeclaraciones motivó una carta abierta firmada por 447 esgrimistas de 40 países en julio de 2025.
El de la natación explica el costo diplomático. Tras la decisión de World Aquatics, las federaciones nórdicas se despegaron públicamente y Finlandia, Noruega y Polonia anunciaron que no albergarían competencias internacionales del organismo mientras Rusia participe con símbolos nacionales. Es decir: los Estados ya venían respondiendo con el único recurso que manejan, que son las sedes y el dinero público.
El Ministerio de Juventud y Deportes de Ucrania lleva una contabilidad propia de la guerra. A fines de febrero de 2026 informaba 663 atletas muertos; el 23 de junio, 682 atletas y entrenadores, además de 19 en cautiverio ruso y 13 desaparecidos; a mediados de julio, tras la decisión del COI, Bidnyi elevó la cifra a 760.
El Comité Olímpico de Ucrania calificó la decisión del 7 de julio como prematura e injustificada. Desde la oficina de Volodímir Zelenski, el comisionado para política de sanciones Vladyslav Vlasiuk sostuvo que la medida contradice la lógica sancionatoria que la propia UE viene aplicando.
Hay un antecedente que agrava la lectura ucraniana. En Milán-Cortina 2026 el skeletonista Vladyslav Heraskevych fue descalificado por usar un casco con los nombres de deportistas ucranianos muertos, y en los Paralímpicos se le objetó a la delegación un uniforme con el mapa del país. En el mismo período, atletas rusos y bielorrusos avanzaban hacia el uso pleno de sus símbolos.
Esa asimetría —restricción estricta al gesto de la víctima, flexibilización progresiva con el agresor— es lo que convirtió un conflicto deportivo en un conflicto de política exterior.
01 La autonomía del deporte, puesta a prueba desde el presupuesto.
El movimiento olímpico defiende hace un siglo su independencia frente a los gobiernos. Los nueve Estados no discuten esa autonomía de frente: la condicionan por la vía del financiamiento, que es un flanco para el que la Carta Olímpica no tiene respuesta escrita.
02 La sanción golpea al deporte de base, no a la cúpula.
Erasmus+ financia proyectos comunitarios, clubes y programas de inclusión, no la operación del COI. Si el pedido prospera tal como está redactado, el costo lo pagan estructuras que no tomaron ninguna decisión sobre Rusia.
03 El argumento jurídico del COI descansa en un cambio de estatuto.
La Comisión de Asuntos Jurídicos validó el levantamiento porque el ROC ya no tiene como miembros a los consejos de los territorios ocupados. La ocupación, en cambio, sigue. El deporte resolvió un problema formal sin que cambiara el hecho de fondo.
04 Ni siquiera hay una sola Europa.
Son nueve países de veintisiete. Faltan Alemania, Francia, Italia y España, que concentran buena parte del peso deportivo y presupuestario del bloque. La Comisión no está obligada a hacer nada con la carta.
05 El precedente vale más que el caso.
Si la Comisión acepta condicionar fondos por decisiones de gobernanza deportiva, cualquier bloque de Estados podrá reclamar lo mismo mañana por otro conflicto. La palanca queda instalada, y no tiene manual de uso.
06 El calendario manda.
La ventana clasificatoria a Los Ángeles 2028 ya está abierta. Cada mes sin definición sobre bandera, himno y cupos altera plazas, rankings y planificaciones en decenas de deportes.
La otra cara. El COI sostiene una posición que tiene defensores serios: castigar a un deportista por el pasaporte que le tocó es una forma de discriminación por nacionalidad, y el precedente de excluir naciones enteras por decisiones de sus gobiernos abriría una puerta difícil de cerrar. World Aquatics defendió su decisión con esa lógica y su presidente, Husain Al-Musallam, insistió en que las piletas deben seguir siendo un espacio de competencia pacífica entre atletas de todas las nacionalidades. El COI, además, mantiene el fondo de solidaridad con el deporte ucraniano y sostiene que no organizará eventos en Rusia ni invitará a funcionarios del Estado ruso: para esa mirada, la sanción sigue siendo al Estado, no a las personas.
Quedan dos años y dos definiciones grandes. La primera es si Rusia desfila con bandera e himno en la ceremonia de apertura, algo que el COI dejó explícitamente pendiente. La segunda es cuántas federaciones internacionales siguen la orientación de Lausana y en qué plazos fijan las ventanas de control antidopaje previas al reingreso, una decisión que cada una toma por separado y que define quién llega a tiempo a clasificar.
Y hay una tercera, menos visible pero más estructural: qué hace la Comisión Europea con una carta que no la obliga a nada pero que instala una pregunta incómoda sobre el uso de fondos públicos.
Porque el fondo del asunto no es cuánto dinero pierde el COI. Es quién define las reglas cuando un organismo privado con sede en Suiza y un grupo de Estados soberanos leen de manera opuesta un mismo hecho: una guerra que no terminó.
Si los gobiernos que financian el deporte de base terminan aceptando que no tienen voz sobre las decisiones geopolíticas del deporte de elite, ¿qué significa exactamente la palabra “autonomía” en el vocabulario olímpico del siglo XXI?
Política, plata y poder detrás de la cancha. Sin ruido, sin clickbait.